Cómo Usar ChatGPT para Redactar Contratos Legales: Guía Paso a Paso
El mayor error al usar ChatGPT para redactar un contrato es empezar escribiendo: “Hazme un contrato de prestación de servicios”.
Probablemente obtendrás un documento que parece jurídico. Tendrá cláusulas, definiciones y un tono profesional. El problema está precisamente ahí: un contrato convincente puede ocultar mucho mejor aquello que falta.
ChatGPT resulta mucho más útil cuando deja de tratarse como una máquina que «crea contratos» y empieza a utilizarse como un sistema para identificar riesgos, estructurar decisiones, generar alternativas y revisar borradores bajo supervisión profesional.
La diferencia está en el proceso.
Lo que ChatGPT necesita saber antes de redactar una sola cláusula
Imagina dos contratos de desarrollo de software por 20.000 euros.
En el primero, el cliente recibe el código fuente y todos los derechos sobre el software.
En el segundo, el desarrollador mantiene su tecnología previa y concede únicamente una licencia de uso.
El servicio y el precio pueden ser idénticos. El riesgo contractual es completamente diferente.
Por eso, antes de pedir una redacción, conviene proporcionar al modelo una ficha del acuerdo.
Como mínimo:
| Información | Ejemplo |
|---|---|
| Jurisdicción | España |
| Partes | Empresa y desarrollador independiente |
| Objeto | Desarrollo de aplicación web |
| Precio | 20.000 € |
| Pago | 40% inicial + 60% contra entrega |
| Duración | 90 días |
| Propiedad intelectual | Cesión del código creado para el proyecto |
| Tecnología previa | Sigue perteneciendo al desarrollador |
| Confidencialidad | Sí |
| Datos personales | Puede existir acceso a datos de clientes |
| Terminación | Incumplimiento + preaviso en determinados casos |
| Conflictos | Tribunales competentes por determinar |
Cuanto más incompleta sea esta información, más tendrá que suponer la IA.
Y las suposiciones son precisamente lo que queremos reducir en un documento jurídico.
Paso 1: no pidas todavía el contrato
El primer prompt debería buscar agujeros en la información.
Prompt 1: identificar lo que falta
Actúa como asistente de redacción jurídica. No redactes todavía el contrato.
Analiza la siguiente operación y crea una lista de la información que falta para preparar un borrador completo.
Jurisdicción: España.
Partes: empresa contratante y desarrollador independiente.
Objeto: desarrollo de una aplicación web.
Precio: 20.000 €.
Plazo: 90 días.
El desarrollador utilizará parcialmente herramientas y código propios preexistentes.Separa tus preguntas en: obligaciones, pagos, propiedad intelectual, confidencialidad, protección de datos, garantías, responsabilidad, terminación y resolución de conflictos.
No inventes información que no haya sido proporcionada.
Este enfoque produce algo más valioso que diez páginas de contrato: preguntas que quizá todavía nadie había hecho.
Por ejemplo:
¿Qué ocurre si el cliente tarda dos semanas en entregar el material necesario?
¿Quién paga servicios externos?
¿Qué significa exactamente «entrega final»?
¿Existe un período para corregir errores?
¿Puede el desarrollador reutilizar componentes genéricos?
¿Quién responde por software de terceros?
Cada pregunta elimina una futura ambigüedad.
Paso 2: convierte las respuestas en una matriz de decisiones
Una vez obtenida la información, todavía no necesitamos redactar.
Conviene crear primero una matriz.
Prompt 2: mapa contractual
Con las respuestas anteriores, crea una matriz de decisiones contractuales.
Para cada tema indica:
- decisión acordada;
- información todavía pendiente;
- riesgo si no se regula;
- cláusula donde debería aparecer.
No propongas normas ni jurisprudencia que no puedas verificar.
El resultado permite detectar algo que normalmente se descubre demasiado tarde: dos decisiones incompatibles.
Por ejemplo, las partes pueden haber acordado simultáneamente que el cliente será «propietario de todo el código» y que el proveedor podrá reutilizar sus componentes.
Eso necesita precisión antes de transformarse en lenguaje contractual.
Paso 3: crea el esqueleto antes del texto
Ahora sí podemos definir la arquitectura.
Un contrato de servicios tecnológicos como el ejemplo anterior podría requerir:
- Identificación de las partes.
- Definiciones.
- Objeto.
- Alcance del proyecto.
- Entregables.
- Obligaciones de cada parte.
- Calendario.
- Precio y pagos.
- Procedimiento de aceptación.
- Cambios de alcance.
- Propiedad intelectual.
- Tecnología preexistente.
- Software de terceros.
- Confidencialidad.
- Protección de datos.
- Garantías.
- Responsabilidad.
- Terminación.
- Consecuencias de la terminación.
- Ley aplicable y resolución de conflictos.
La ventaja de trabajar así es sencilla: podemos discutir qué falta antes de discutir cómo está escrito.
Paso 4: redacta cláusula por cláusula
Generar veinte cláusulas de una vez parece más rápido.
Para trabajo jurídico serio, normalmente es peor.
Cuando se trabaja por módulos podemos pedir al modelo que explique las decisiones incorporadas en cada cláusula.
Prompt 3: primera redacción
Redacta una cláusula sobre propiedad intelectual utilizando exclusivamente la información proporcionada.
Debe distinguir claramente entre:
- materiales creados específicamente para el cliente;
- herramientas, librerías y código preexistente del proveedor;
- componentes de terceros.
Después de la cláusula añade una sección separada titulada «Puntos para revisión del abogado», indicando ambigüedades o decisiones pendientes.
No inventes leyes, artículos ni jurisprudencia.
Aquí aparece una técnica particularmente útil: separar texto contractual de comentarios de revisión.
Así evitamos que una duda del modelo termine accidentalmente incorporada al documento final.
Paso 5: pide alternativas, no una única respuesta
Supongamos que necesitamos limitar responsabilidad.
En lugar de pedir «redacta la cláusula», podemos preguntar:
Propón tres estructuras alternativas para una cláusula de limitación de responsabilidad:
A. favorable al cliente;
B. equilibrada;
C. favorable al proveedor.No redactes todavía la cláusula completa.
Para cada opción explica qué riesgo distribuye y qué cuestiones debería revisar un abogado según la legislación aplicable.
Ahora ChatGPT funciona como una herramienta de exploración.
La IA no está tomando la decisión.
Está haciendo visibles las decisiones posibles.
Ese cambio de enfoque puede resultar especialmente valioso durante una negociación.
Paso 6: utiliza ChatGPT para atacar el contrato que acaba de crear
Una de las mejores formas de utilizar un modelo no es pedirle que mejore su propia redacción.
Es cambiarle el objetivo.
Después de crear el borrador, abre una revisión independiente.
Prompt 4: revisión adversarial
Analiza este contrato desde la posición de la parte contratante.
No lo reescribas.
Identifica:
- obligaciones ambiguas;
- plazos sin consecuencia definida;
- derechos unilaterales;
- términos sin definición;
- contradicciones entre cláusulas;
- riesgos relacionados con propiedad intelectual;
- situaciones no contempladas;
- obligaciones difíciles de ejecutar o medir.
Para cada problema cita exactamente la cláusula afectada y explica por qué merece revisión.
Después repite el ejercicio desde la perspectiva contraria.
Un detalle que parecía razonable para una parte puede convertirse inmediatamente en el principal riesgo para la otra.
Paso 7: haz una prueba de escenarios extremos
Los contratos se vuelven interesantes cuando algo sale mal.
Por eso, otra prueba útil consiste en abandonar temporalmente el lenguaje jurídico y contar historias.
Prompt 5: prueba de estrés
No redactes nuevas cláusulas.
Simula qué ocurriría según este contrato en estos escenarios:
- el proyecto se entrega 30 días tarde;
- el cliente no proporciona información necesaria;
- el cliente paga solo el primer 40%;
- una librería de terceros genera una reclamación;
- el cliente cancela cuando el proyecto está completado al 70%;
- se descubre un error crítico después de la entrega;
- una parte divulga información confidencial;
- ambas partes interpretan de manera diferente qué significa «proyecto terminado».
Indica para cada escenario qué cláusula lo regula y cuáles quedan sin respuesta.
Este ejercicio puede revelar más que una corrección estilística completa.
Si el modelo responde repetidamente «el contrato no especifica qué ocurre», acabamos de encontrar trabajo pendiente.
Paso 8: busca inconsistencias numéricas
Existe otra categoría de errores especialmente fácil de pasar por alto.
Fechas, porcentajes, plazos y cantidades.
Un contrato puede indicar:
- 40% al inicio;
- 40% en una entrega intermedia;
- 30% al finalizar.
Las cláusulas parecen normales por separado.
El total es 110%.
Un prompt específico puede buscar este tipo de problemas:
Extrae todas las cantidades, porcentajes, fechas, períodos y plazos del contrato.
Preséntalos en una tabla y señala cualquier posible inconsistencia matemática, cronológica o lógica.
No modifiques el documento.
Esta es una tarea donde la IA puede actuar como una segunda capa de control especialmente económica.
Paso 9: comprueba términos definidos y referencias cruzadas
Los documentos largos acumulan pequeños errores.
Una cláusula habla de «Servicios».
Otra utiliza «Servicio».
Una tercera remite a la cláusula 8.2, pero después de una edición el contenido relevante está en la 9.2.
En contratos complejos, ChatGPT puede utilizarse para crear una auditoría mecánica:
Extrae todos los términos definidos y muestra dónde se utiliza cada uno.
Después identifica:
- términos definidos pero nunca utilizados;
- términos escritos con variantes;
- conceptos aparentemente importantes sin definición;
- referencias a cláusulas o anexos que deben comprobarse.
No hace falta que la IA conozca Derecho para encontrar muchos de estos problemas.
Paso 10: solo entonces mejora el lenguaje
La última fase puede dedicarse al estilo.
Y aquí sí ChatGPT suele ser especialmente cómodo.
Podemos pedir:
Simplifica la redacción de esta cláusula sin modificar su efecto jurídico aparente.
Conserva todas las condiciones, excepciones, plazos y obligaciones.
Después enumera cualquier cambio que pueda haber alterado el significado para que pueda revisarlo.
La última frase es importante.
«Ponerlo más claro» puede modificar inadvertidamente el alcance de una obligación.
Por eso, incluso una tarea aparentemente estilística necesita revisión.
Un prompt maestro para preparar un borrador
Cuando el flujo ya está definido, podemos utilizar una plantilla reutilizable:
Eres un asistente para preparación de documentos jurídicos bajo supervisión de un abogado.
Jurisdicción: [PAÍS/REGIÓN]
Tipo de contrato: [TIPO]
Parte A: [DESCRIPCIÓN]
Parte B: [DESCRIPCIÓN]
Objetivo comercial: [OBJETIVO]
Precio y pagos: [CONDICIONES]
Duración: [PLAZO]
Obligaciones de A: [LISTA]
Obligaciones de B: [LISTA]
Propiedad intelectual: [ACUERDO]
Confidencialidad: [ACUERDO]
Datos personales: [INFORMACIÓN]
Terminación: [CONDICIONES]
Responsabilidad: [ACUERDO/PENDIENTE]
Resolución de conflictos: [ACUERDO/PENDIENTE]
Antes de redactar:
- identifica información crítica ausente;
- detecta posibles contradicciones;
- formula preguntas para resolverlas;
- espera las respuestas.
Cuando la información esté completa, genera primero el índice del contrato.
No inventes nombres, leyes, artículos, sentencias, fechas, importes ni acuerdos entre las partes.
La parte más importante del prompt no es «eres un abogado experto».
Es «no inventes aquello que no sabemos».
Información que no deberías pegar automáticamente en cualquier ChatGPT
Aquí el problema deja de ser redacción y pasa a ser confidencialidad.
Un expediente puede contener nombres, estrategias procesales, secretos empresariales, información financiera, datos personales o comunicaciones protegidas.
Por eso no debería existir una política interna del tipo:
«Si ayuda a trabajar, pégalo en ChatGPT.»
Debe existir una política sobre qué versión de ChatGPT está autorizada, qué datos pueden introducirse y qué controles de privacidad utiliza el despacho.
Actualmente OpenAI indica que los datos de ChatGPT Business, Enterprise y su plataforma API no se utilizan para entrenar sus modelos por defecto. En cuentas personales, existen controles para impedir que nuevas conversaciones se utilicen para mejorar los modelos. Las condiciones, sin embargo, no son idénticas entre productos.
Esto produce una conclusión importante para un despacho:
anonimizar un documento y elegir correctamente el entorno tecnológico son decisiones distintas.
Una no sustituye automáticamente a la otra.
El prompt perfecto no elimina las alucinaciones
Añadir:
«No inventes jurisprudencia»
es útil.
No convierte la respuesta en una fuente jurídica.
Un modelo puede producir información falsa con enorme seguridad aparente. Por eso, artículos legales, normas, sentencias y citas que puedan afectar al contrato deberían comprobarse contra fuentes jurídicas fiables.
La forma más segura de utilizar ChatGPT para esta tarea es reservarle principalmente trabajos donde el abogado pueda verificar el resultado:
estructura, comparación, extracción, clasificación, detección de inconsistencias, generación de alternativas y primeros borradores.
Cuanto más dependa una respuesta de conocer Derecho vigente y específico de una jurisdicción, mayor debe ser la verificación externa.
El secreto está en dividir «redactar un contrato» en tareas pequeñas
Decir que ChatGPT puede redactar un contrato simplifica demasiado el problema.
Un contrato real contiene varias tareas diferentes:
recopilar hechos → detectar información ausente → decidir riesgos → estructurar → redactar → revisar → probar escenarios → comprobar referencias → negociar → validar jurídicamente.
ChatGPT puede intervenir en muchas de ellas.
Pero no tiene por qué intervenir de la misma forma.
De hecho, una de sus aplicaciones más valiosas puede ser precisamente la menos espectacular: encontrar la pregunta que nadie había formulado antes de que esa pregunta se convierta en un conflicto contractual.
Checklist antes de utilizar el documento
Antes de considerar terminado un borrador generado con ayuda de IA, verifica:
- ¿La jurisdicción está claramente identificada?
- ¿Todas las partes están correctamente definidas?
- ¿El objeto puede medirse o comprobarse?
- ¿Los importes y porcentajes cuadran?
- ¿Los plazos son coherentes?
- ¿Está claro qué ocurre ante un retraso?
- ¿Existen términos ambiguos?
- ¿Las referencias cruzadas son correctas?
- ¿La propiedad intelectual está claramente distribuida?
- ¿Se han considerado datos personales y confidencialidad?
- ¿Las normas y referencias jurídicas fueron verificadas?
- ¿Se probó el contrato desde la perspectiva de ambas partes?
- ¿Un profesional competente realizó la revisión final?
Si varias respuestas son «no», el documento todavía no está listo porque tenga apariencia de contrato.
Importante: ChatGPT puede servir como herramienta de apoyo para estructurar, analizar y preparar documentos, pero sus respuestas pueden contener errores. Los contratos deben adaptarse a la jurisdicción y circunstancias concretas y ser revisados por un profesional jurídico cualificado antes de utilizarse.

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